2021->
Increíble, hoy encontré otra cana. Al principio pensé que era un pelo de la gata, pero no. Soy yo la que tiene menos pelo. Nunca me había preocupado por eso, hasta que me lo empezaron a mencionar otras personas en forma de comentarios bienintencionados y algunos maliciosos. Sí, sí, ya sé que se me cae el pelo, que no sé manejar el estrés, que hace mal la autofagia, etcétera. Por algún motivo pensé que era inmune a la genética familiar, a las herencias, a los ciclos de la vida, pero jamás al karma. Eso no, yo sé que en mi otra vida fui un hombre infiel y hosco ¿A quién engañé?
Más bien a quién engaño ahora; todos mis familiares tienen poco pelo y quizá solo los que no conozco tienen cabelleras frondosas, y por eso mismo no los conozco, porque nos separa una distancia capilar insondable. En eso pienso mientras miro mi cara adulta en el reflejo de la pantalla. La adultez ya no me suena rara, aunque no lo esté haciendo tan bien. Debe ser lo que todos piensan después de algunas décadas de vida, ya acepté que no soy especial y que pienso de forma genérica.
-¿Qué piensas? Nos interesa conocer tu opinión.
También he mejorado en aparentar que sé cosas; aunque la mayoría del tiempo eso implique una actuación: si les hacen sentido en cierta forma ya no es una actuación. Si al menos esto fuera un trabajo que sirviera de algo. No puedo dejar de pensar en esto mientras hablo en una reunión por videollamada ¡Los engañé a todos, en realidad no sé nada de nada!
-Me parece buen complemento, así podemos implementarlo de forma más sistemática y colaborativa, y mantenemos los avances en la nube como respaldo.
¿Qué dije? ¿Se habrán dado cuenta de que estoy improvisando? Debería haber parado después de las primeras cuatro palabras. Constanza, la periodista, sonríe con su carita angelical y me recuerda que así es como luce una verdadera mujer, con sus brazos delgados, su pelo brillante y su tatuaje de flores. Tengo la tentación de apagar mi cámara, no soporto ver más mi reflejo en este espejo demoníaco, mi computador.
Aunque la mayoría de la gente está de acuerdo con que cada uno tiene diferentes roles, y todos son interpretados de forma distinta, siento que no los estoy desarrollando como se merecen. Parece que mi cabeza está llena de guiones, notas y observaciones sobre cómo actuar. Ante la duda, sonreír, mover la cabeza o emitir una pequeña risa. Una vez me dijeron que era alegre porque siempre me estaba riendo. Y yo me reí, y me creyeron. Me sorprendí de lo efectiva que había sido mi interpretación. En el fondo no soy una persona muy positiva, pero trato de que eso no se refleje en mis interacciones con otros, la risa me sale muy natural. No quiero ser yo quien arruine el día de alguien, porque muy a mi pesar, aún me importa lo que piensen de mí.
Yo, que planeaba mi vida en modo isla, descubrí que no quería que la isla estuviera desierta. Pero que siguiera como isla.
-Buen fin de semana, estamos en contacto.
Sin embargo, a pesar de la repulsión que sentí al mirarme, he decidido salir. Hoy es la tercera vez que nos vemos, y las cosas no progresan. Descubrí que le caes muy bien a la gente cuando los dejas hablar de sí mismos, que crean en la profundidad de sus demonios y de sus teorías de vida. Es más, esto es un acto autodestructivo. Siento ganas de llorar y de vomitar y aún así me alegro de haber sido considerada para esta noble causa. Claro, no todas dominamos la expresión oral, a veces es más fácil salir con alguien que en un sacrificio desinteresado te ahorra el esfuerzo de hablar. Esto es en especial útil cuando te sientes mal, porque así no tienes que hablar de tus sentimientos ¿Así funciona verdad? Ya, sí sé, es mi karma del hombre que fui en una vida pasada.
Solo en el momento en que me siento en el colectivo me doy cuenta de que nunca nada de esto ha sido obligatorio, de que me estoy autoflagelando sin causa aparente. Es patético e innecesario. Pero de tan ridículo, es casi gracioso. Debe ser por la música, de repente todo parece increíblemente estúpido. El cantante hace el sonido de un beso y ya sé que canción viene. No se puede sufrir una crisis vocacional ni sufrir por ''amor'' en paz, y también lo agradezco. Quizá no dure más que los 15 minutos del recorrido, pero parece que estoy al borde de descubrir algo.