2022-
¿De qué serías la protagonista?
De una película deprimente con final abierto. Días nublados, miradas largas hacia objetos o cosas indefinidas, mucho silencio, sin música de fondo. Diálogos superficiales sobre cosas cotidianas, tan comunes que duele escucharlas. Toda interacción vuelve al aislamiento. La cámara semi subjetiva, desde la cabeza, porque todo ocurre ahí dentro, rodeado de vasos sanguíneos, de tejidos blandos, y el pulso de la sangre se escucha fuerte en pasillos de supermercados y salas de espera.
Una peli independiente, nostálgica, con música agridulce. Diálogos torpes, casi-encuentros que no funcionan, semi-estar en los lugares. Miradas cortas, evitativas. Momentos incómodos que no son tan vergonzosos. Porque la gente perfecta de Hollywood no merece tanta comprensión, pero sí los que hacen cosas un poco idiotas, los que se ponen nerviosos, los que no saben qué decir a pesar de sus emociones. Seres adorables. Soledad aliviada.
Un libro sobre mujeres extrañas. Ninguna es la mina rica. Tan tiernas que llegan a dar lástima. O tan parcas que son repulsivas. Mujeres obsesivas, reclusas de su habitación. O seres humillantemente dulces. Combinaciones extrañas, ojos observadores y cuerpos sin gracia.
Pero si no fueras la protagonista, la cosa sería distinta. Si fueras solo un extra, serías la transeúnte que toma café de un vaso vacío, mientras dos protagonistas destinados a enamorarse se miran por primera vez. Caminarías por la ciudad como un ser liviano de 5 segundos. No cargarías con ninguna necesidad humana y tendrías la misión de rellenar el mundo en que otros se enamoran frente a tus ojos. Una mediadora o una intermediaria que existe en la medida en que otros necesitan un espectador, un caminante, un peatón.
¿No sería fácil vivir la vida como un extra? Sin más deseo que llegar de un punto a otro, que ocupar un espacio breve. Sin necesidades propias, sin conflictos internos, sin grandes dilemas ni emociones.
¿Pero querrías eso realmente?¿Quién serías sin la ilusión y la decepción de ser tú misma?